domingo, 13 de enero de 2013

Sin sentido...

¿No te pasó alguna vez que creiste que Dios te mandó a hacer algo sin sentido?
¿O no te pasó que Dios te dió o te mandó a hacer algo, y después pidió otra cosa, o justamente lo contrario?

A Abraham le pasó. Le pasó que Dios lo mandó a hacer algo sin sentido...
¿Te acordás del hijo que Dios le había prometido? Bueno, Dios se lo dió. Pero 12 años después, se lo pidió.
¿Cómo que se lo pidió? Si, se lo pidió. Le dijo que tenia que sacrificar a su hijo, a ese que amaba tanto, y que se lo tenía que entregar como una ofrenda para Él; es decir, un sacrificio.

Pero... ¿No era el mismo hijo que Dios le había prometido? ¿No era el hijo de la promesa que Dios mismo le dió?

A veces Dios hace cosas que no entendemos, es verdad. Pero fijémonos la actitud de Abraham...
Todo el capítulo entero de Génesis 22 nos relata con detalles ésta apasionante historia. Y en uno de los versículos Abraham habla y les dice a sus criados: ''esperen acá, que yo y el muchacho iremos, y adoraremos, y volveremos''

¿Cómo? ¿No era que tenía que sacrificar a su hijo? ¿Cómo es que les dijo que irían y volverían nuevamente?
Si bien es verdad que Abraham no sabía lo que iba a pasar, él declaró una palabra de plena confianza en Dios.
Aunque Dios lo estaba mandando a hacer algo que realmente no tenía sentido, él siguió confiando en aquel que le había concedido ese hijo.

Abraham creyó en Dios. Abraham le creyó a Dios.
Y por haberle creído a Dios fue considerado su amigo.

¿Te gustaría ser conocido como 'el amigo de Dios'? ¿Cómo te sentirías si fueras considerado como su 'amigo personal'?

Cree ciegamente en Dios, confiá siempre en Él. Aún cuando lo que Él te diga parezca no tener sentido.
Y serás amigo de Dios!