lunes, 14 de enero de 2013

Cambiando tu propia historia

¿Se acuerdan de Abraham y el hijo que Dios le había prometido?
Una cosa aprendí. Dios le pidió a Abraham que sacrifique a Isaac, su hijo; pero nunca le pidió a Isaac que sacrifique al suyo.

¿Entienden lo que quiero decir?
Miren, dice La Biblia que Abraham obtuvo muchas riquezas, y Dios le dió cada día más. Él abrió muchos pozos de agua -en ese momento significaba lo mismo como si hoy abrieras un pozo petrolero- y trabajó mucho para enriquecerse.

Pero Génesis 25:5 dice:
"Y Abraham dio todo cuanto tenía a Isaac."
Isaac se engrandeció sin tener que trabajar tanto como tuvo que hacerlo su padre.
Dice La Biblia que Isaac sembró y Dios le engrandeció. (Génesis 26:13)
"Y volvió a abrir Isaac los pozos de agua que habían abierto en los días de Abraham su padre.."
Génesis 26:18

¿Te das cuenta lo que sucede?
Lo que intento decir es ésto: Lo que tus padres vivieron no tienes por qué vivirlo tú.
Aprende de lo que ellos hicieron, Dios no te pedirá que pases por lo mismo.
Si crees que porque a tu padre le pasó, y a tu abuelo le pasó, a ti tendrá que pasarte; déjame decirte que son puras mentiras...



Cambia tu propia historia, y crea un legado que dejar a los que vienen tras de ti.
Así los librarás de lo que tú has tenido que vivir.
Y les enseñarás lo que tú ya has aprendido.