viernes, 4 de enero de 2013

Volver a empezar...

Qué fuerte es el sentido de fracaso, que hasta produce miedo en nosotros.
Muchos tienen cosas inconclusas en sus vidas por temor. Temen al fracaso.
Y nos cuesta volver a arrancar algo que no pudimos concretar. En teoría, volver a empezar algo debería ser más fácil que cuando lo hicimos por primera vez, porque ya conocemos cómo empezar.
Pero en realidad se nos hace más difícil, justamente, por ese mismo temor.

La Biblia es impresionante, porque si leemos entre líneas y prestando mucha atención descubrimos cosas que nunca nos hubiésemos imaginado que estaban escritas ahí.
Dice Génesis 6:5-6

"Al ver el Señor que la maldad del ser humano en la tierra era muy grande, y que todos sus pensamientos tendían siempre hacia el mal, se arrepintió de haber hecho al ser humano en la tierra, y le dolió en el corazón."

¡Wow! Si de algo sabe Dios, es de volver a empezar...
No se trataba de alguna cosita que había salido mal. ¡Era el plan mismo de Dios que se le había ido de las manos!
Dice que Dios 'se arrepintió' de lo que había hecho. ¿Te acordás que pasó después? Si, exactamente. Dios volvió a empezar.
Muchos ven el diluvio como un acto condenatorio de Dios. La gente se pregunta '¿Por qué Dios deja que pasen cosas malas?' Bueno, en ése momento Dios no permitió que siga habiendo tanta maldad. Y volvió a empezar.
Rompió con todo lo que había hecho, y comenzó su plan divino de nuevo.
Y lo sigue haciendo hasta hoy. Día tras día. En mi vida. En tu vida.

Y si Dios volvió a empezar ¿Por qué no tú?


Es inevitable recordar la canción, pero hoy quiero que entiendas que no es un cliché, es la pura verdad.
Nunca es tarde para volver a empezar.
Hacé tus descargas, llorá lo necesario. Lamentate un buen rato.
Pero volvé a ponerte de pie.
Canta, ríe, baila, juega. La vida es corta para dejar que tus sueños, tus metas, tus anhelos queden sólo en escombros.
Si fallaste, volvé a intentarlo. Aunque falles otra vez.
¡Algún día lo lograrás!



A veces es necesario volver a intentarlo aunque creamos que está todo perdido.
Si Dios volvió a empezar ¿Por qué no tú?

Como dijo alguna vez alguien: Menos mal que Dios gasta pólvora en chimango.