miércoles, 16 de enero de 2013

Trabaja.

Dios es muchas cosas. Pero si hay una cualidad que no es, es 'instantáneo'.

A veces estamos tan entusiasmados con lo que Dios nos promete, con lo que Él nos habla, con lo que nos puede dar, que queremos que toda suceda ya.
Y más nos pasa porque cuando Dios nos habla, nos dice algo que sucederá en el futuro, pero nos habla en pasado. ¡Es que Él ya lo vió realizado! Y por eso más ansiosos somos por alcanzarlo...

El problema es que rara vez tenemos en cuenta que Dios quiere trabajar en un proceso en nosotros. Él necesita trabajar con nosotros, enseñarnos, hacernos crecer.

La Biblia habla de un tal Jacob. Y ahí vemos cómo es necesario que las cosas no sucedan siempre ya.
Dice Génesis 29:18-20
"Y Jacob amó a Raquel, y dijo: Yo te serviré siete años por Raquel tu hija menor. [...] Así sirvió Jacob por Raquel siete años; y le parecieron como pocos días, porque la amaba."
¡Wow! ¿Cuánto? Siete años.
Jacob quería algo, algo con lo que convivía cada día, algo cotidiano. Sin embargo, tuvo que esperar -y no solo esperar, sino trabajar- por siete años para poder tenerlo.

¿Por qué a veces pensamos que si Dios nos lo prometió tiene que ser ya?
¿Por qué intentamos manejarle los tiempos a Dios?

Trabaja, esfuérzate, e invierte tiempo en lo que Dios te da.
Y recuerda que por más años que pasen que tú creas que nada sucede, Dios tiene el control.
Y sin darte cuenta, tú estarás siendo preparado cada día más para ese momento.