(Continuación de la de ayer, si no la leíste ¡Primero revísala!)
...SI NO ME BENDICES
¿Te acuerdas lo de ayer?
Jacob tenía miedo porque su hermano Esaú había querido matarlo, y ahora venía a buscarlo con 400 hombres. Esa misma noche un ángel de parte de Dios se le apareció a Jacob y en un momento él lo agarró y no lo dejó ir. Tanta fue la insistencia de Jacob que se pusieron a pelear y comenzó a ganarle al ángel.
Dios se le presentó a Jacob en respuesta a su oración.
La presencia misma de Dios había descendido hasta donde estaba Jacob.
¡El ángel le pedía a Jacob que lo soltara porque tenía que irse! "Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices." (Génesis 32:26)
¿Sabés qué pienso?
Dios lo estaba bendiciendo, le cambió el nombre y todo, y habló bien de él por haber luchado con Dios y haber vencido.
Pero Jacob sabía que al amanecer, cuando el ángel se fuera, venía Esaú que había querido matarlo; y no venía sólo, venía con 400 hombres...
¿De qué le servía a Jacob la bendición de Dios si después vinieran a matarlo?
Jacob sabía que necesitaba de Dios. Si Dios no lo salvaba, nadie podría hacerlo.
"Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel; porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma."Así como Jacob, aprende algo verdadero: TU SALVACIÓN ESTÁ EN DIOS.
Génesis 32:30
