Resulta que pasaron los años y murieron Jacob y José y sus descendientes, y en Egipto tomó el trono alguien que no había conocido a José ni su historia, pero que tenía que reinar sobre una nación que estaba plagada de extranjeros; y eran muchos.
La Biblia dice que los israelitas tuvieron muchos hijos y se multiplicaron tanto que fueron haciéndose más y más poderosos hasta que todo el país se fue llenando de ellos (Éxodo 1:7) tanto que los egipcios empezaron a tenerles miedo. Miedo de que se les volvieran en su contra y se rebelaran contra ellos.
Dice Éxodo 1:12 que tanto fue el miedo que les tenían que empezaron a ponerles trabajos forzados para tenerlos cautivos:
"Pero cuanto más los oprimían, más se multiplicaban y se extendían, de modo que los egipcios llegaron a tenerles miedo"
¿Notaste alguna vez que a menudo cuando alguien se pone agresivo, violento o distante es porque en realidad tiene miedo?
Ok, lo mismo les pasaba a éstos egipcios...
Tenían tanto pero tanto miedo de los israelitas, que empezaron a oprimirlos.
Pero La Biblia dice que mientras más los oprimían, ellos más se multiplicaban y se extendían.
¿Leíste bien? Si, mientras más los oprimían, más se multiplicaban y se extendían.
Lo mismo espera Dios de vos.
Él no promete que no habrá opresión ni oposición; pero cuanto más sea lo que te oprime, mayor tiene que ser tu multiplicación.
Hay una frase que acostumbramos a decir: 'A mayor oposición, mayor unción.'
Cuanto más te quieran ver caer, más fuerte es cuando debes estar.
¡Y Dios estará contigo para que así sea!
